Desenmascarando el anime: las relaciones románticas

¡Ah, el amor! Ese sentimiento hermoso pero conflictivo que no hace más que demostrarnos el poco control que tenemos y nos obliga a hacer cosas que creíamos imposibles, sacando de nosotros nuestro mejor y peor lado. ¿Cuántas veces no nos hemos conmovido viendo este tema en el anime?

Sin embargo, algo que siempre debemos tomar en cuenta es que a pesar de que las relaciones románticas en el anime se desarrollan de cierta manera, estas representaciones se ven mediadas por ciertos elementos que las rodean: el público al que va dirigido, la cultura de la que surge, el enfoque personal del autor… Y, muchas veces –por no decir la mayoría– nos muestran una realidad que no existe.

En anteriores artículos ya hemos hablado de cómo son las parejas según el anime, por lo que en esta ocasión nos dimos a la tarea de investigar la contraparte de estas: la realidad del día a día de las relaciones románticas en Japón, todo esto con el fin de comparar, y por qué no, desmentir el cuento de hadas que muchas veces nos vende el anime del amor.



Ficción vs. realidad

Comenzando por la mayoría de los animes del género de Romance, es extremadamente común toparnos con una historia que se sitúa mientras los personajes se encuentran en la preparatoria, incluso podemos encontrarnos con personajes sumamente interesados en tener novio o novia a esta edad tal como Junichi Hashiba de Hajimete no Gal. No obstante, en el estilo de vida japonés, los jóvenes no suelen tener relaciones románticas a esta edad, debido a que aún no saben qué harán con su vida en un futuro.

En la preparatoria su preocupación es saber a qué se dedicarán y en la universidad ven como principal prioridad conseguir trabajo una vez que se gradúen y cumplir las expectativas de sus padres, por lo que si tienen pareja a esa edad, es probable que una vez que ambos terminen sus estudios u obtengan un trabajo en otra prefectura, estos tengan que separarse. Es por esto por lo que los chicos japoneses no comienzan a buscar realmente una relación hasta que ya tienen un trabajo estable.

Así, mientras que en el anime una historia de amor comienza con dos compañeros de clase, en la realidad los japoneses encuentran pareja comúnmente en los llamados gokkon o cita en grupo, los cuales incluso son organizados por las empresas en las que trabajan.

Regresando al anime, generalmente se nos muestra una chica enamorada de un chico, sin embargo, este no le corresponde por determinadas circunstancias, tal como en Lovely Complex. O, por otro lado, una chica que a pesar de estar enamorada y parece ser correspondida que no es capaz de confesar sus sentimientos, tal como en Orange.

Dicho esto, es importante mencionar que el hecho de que la chica lleve las riendas en cuanto al desarrollo de la relación no solo se debe a que ella sea la protagonista, sino que también encuentra razón detrás de que los chicos japoneses en la vida real se caracterizan por ser pasivos, por lo que generalmente se dejan llevar por chicas con iniciativa que se acercan a ellos.

Un buen ejemplo de esto sería el día de San Valentín, una celebración que se caracteriza por el hecho de que las chicas declaran sus sentimientos al chico que les gusta a través de un chocolate honmei y, un mes después, en el White Day, los chicos responden a dicha declaración.


El desarrollo de la relación

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Dejando de lado el hecho en cómo se desarrollan estos sentimientos románticos, en el anime nos encontramos con el siguiente paso para que se concrete la relación: la kokuhaku o confesión de los sentimientos románticos hacia la otra persona. En azoteas o en salones de clase vacíos después de clase, en persona o en carta, cada una de estas declaraciones logran acelerar nuestros corazones como si fuéramos nosotros mismos los que damos a conocer nuestros sentimientos…

Ahora, en cuanto al verdadero Japón, la cosa es un poco distinta. El kokuhaku, tal como lo conocemos, en el país nipón es concebido como una actitud de romance extranjero, por lo que, en vez de esto, es común que las relaciones románticas estén mediadas por actos implícitos o frases más sutiles. Esto viene de la vergüenza de las personas por hablar de sus sentimientos y la importancia que le da la cultura japonesa a la discreción y a demostrar sentimiento mediante los actos.

Finalmente, en lo que se refiere a las citas representadas en el anime, estas no difieren mucho de la realidad, sin embargo, en lo que se refiere a la cultura occidental debemos reconocer que no son tan comunes las citas a lugares tales como zoológicos y parques de diversiones. Además de esto, hay una gran diferencia con occidente ya que en Japón no se suele ir a fiestas acompañados por la pareja, en cambio se va a ellas solo con amigos.

Ahora bien, hay algunos animes que nos representan algunas citas no muy comunes, como es el caso de Netsuzou Trap donde Yuma y Takeda se van de viaje acompañados por dos de sus amigos que también son pareja al poco tiempo de estar saliendo. Este tipo de citas en Japón son muy poco probables, pues las parejas por lo general no hacen viajes juntos hasta que están casados.



Roles de género en las relaciones

Si debemos soltar grandes verdades sobre la realidad de las relaciones románticas en Japón o de la vida general, nos vemos en la necesidad de decir que en cuanto a los temas de roles de género aún tienen un largo camino por delante, lo cual podemos ver en el anime a pesar de que haya ciertos títulos que rompan esa norma.

Para ser un poco más específicos, quizá no sea muy común encontrarnos con una chica amable, tímida, femenina y un poco pasiva (como Sawako de Kimi ni Todoke), sin embargo, estas mismas características son las que predominan a la hora de que un hombre japonés busca una pareja. Al contrario, chicas con una personalidad un poco más dominantes (tsunderes) a pesar de ser representadas popularmente en el anime, no parecen ser bien aceptadas como prospectas románticas en la realidad, y aunque en edad de preparatoria este tipo de chicas son las que tienen iniciativa con los chicos, en un futuro no son una “buena opción” para el matrimonio.

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En Kokoro Connect podemos ver cómo Taichi, el protagonista, al principio se encuentra enamorado de Iori, una chica alegre y femenina que constantemente se adapta al mundo que le rodea. Sin embargo, conforme avanza la historia los sentimientos de Taichi cambian y termina enamorándose de Inaba, una chica con personalidad fuerte y dotes de liderazgo. Un chico japonés normalmente no se enamoraría de una chica así.

Es importante destacar que el hecho de que un personaje siga un rol que tenga relación con su género no es necesariamente algo malo, ya que uno puede llevar a cabo las conductas que desee sin importar si son parte o no de cierto rol. No obstante, es importante mencionar que, así como se debería respetar seguir un rol, de la misma manera debería respetarse no seguirlo.

De esta manera, a pesar de que en el anime se representan algunas parejas fuera de lo habitual como Chisato y Sora de Osake wa Fuufu ni Natte kara, un matrimonio donde la mujer es la que trabaja y el hombre es el que se queda en casa, esto es muy poco habitual en Japón –por no decir mal visto–.

Finalmente, resulta realmente importante mencionar que esto también resulta digno de reflexionar no solo en parejas heterosexuales, ya que en animes del género Yaoi y Yuri los roles de género los podemos observar mediante los términos de uke y seme; y tachi y neko, respectivamente. Donde, a pesar de ser personas del mismo género alguien asume el papel masculino y la otra persona el femenino.


Buenas y malas relaciones

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Para entender un poco más a la cultura nipona, es relevante mencionar la suma importancia que se le da la armonía, es decir, hacer todo lo posible por mostrar control en todos los aspectos de la vida –familiar, académico, laboral, etc.– sin molestar a ninguna persona externa y, al mismo tiempo, llevar todo a cabo con suma discreción.

Así, las relaciones románticas reales son absolutamente discretas en todos sus aspectos, por lo que, si ocurre algo malo dentro de una pareja, es posible que ni los amigos ni familiares lleguen a saberlo. Debido a esto, es imposible llegar a hacer suposiciones con seguridad respecto a si las parejas de este país son buenas o malas.

Muchas veces en el anime nos topamos con casos como el de Kou y Futaba de Ao Haru Ride, donde nos encontramos con dos chicos que pasan por múltiples tropiezos antes de comenzar su relación, pero todo esto se arregla una vez que comienzan a salir oficialmente.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que una relación no puede ser perfecta como los finales felices de los cuentos de hadas, sino que es un esfuerzo constante por hacer funcionar la relación, como podemos ver en animes como Boruto o Dragon Ball Super, donde parejas que conocimos anteriormente se enfrentan a nuevos problemas en su relación.

Por otro lado, también podemos encontrar relaciones como la representada en Itazura na Kiss, donde a pesar de que los protagonistas se vuelven pareja en la preparatoria, se casan, trabajan y hasta tienen una hija, podemos observar ciertas conductas de Naoki hacia Kotoko que destacan por ser bastante preocupantes y discretas.


Palabras finales

Como se puede ver, el anime del género de Romance tiene sus paralelos, así como sus diferencias en cuanto a la cultura de la que proviene, mostrándonos verdades y mentiras respecto a Japón. Esto no es nada raro, ya que como dijimos al principio del artículo no es un único factor el que interviene en la creación de una obra.

Nuestra meta principal era comparar las relaciones románticas en el anime y en la realidad, descubriendo todas aquellas mentiras que nos vende la ficción, las cuales constantemente nos oculta un estilo de vida donde siempre están, sobre todas las cosas, las expectativas de los demás –sobre todo sus propios padres–, respecto a su éxito laboral antes de los verdaderos deseos personales.

Además de todo lo ya mencionado, la realidad nos habla de un país donde, contrario a la cultura occidental, es muy difícil conocer a personas del sexo contrario –y no hablemos del mismo sexo– para desarrollar una relación romántica. Un país donde hace pocas generaciones seguía siendo común el omiai o matrimonio concertado y ahora dio paso al gokkon o cita en grupo como la única manera para conocer personas fuera de ámbitos académicos y profesionales.

Agregando un poco más al asunto, cabe mencionar que a las mujeres japonesas no les gusta la personalidad pasiva de los chicos de su país, por lo que muestran una preferencia por los extranjeros, además del hecho de que en muchísimas ocasiones muere el amor una vez que llega al matrimonio y ni hablemos del problema de natalidad que existe en el país nipón, mismo que tiene como consecuencia la clausura de muchas escuelas ya que el número de niños no deja de disminuir.

De esta manera, otro de los propósitos de este artículo es abrir un espacio para reflexionar sobre cómo los tiempos cambian y con ellos, debemos abrir paso a nuevos cambios que nos permitan un mundo mucho menos limitado, donde la ruptura a todos los modelos aquí mencionados no sea una sorpresa sino un ejemplo.

Por supuesto, hay muchas cosas que se quedan sin decir, pero tras haber mencionado todos los aspectos importantes respecto a cómo son realmente las relaciones románticas en Japón, nos encontramos satisfechos y realmente interesados en saber su opinión respecto al tema, así como las cosas que ustedes notan en las relaciones sentimentales en el anime y las diferencias que notan respecto a su propio entorno.

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Escritor

Autor: Nabbet

Soy una otaku mexicana que está en sus veintes y actualmente es estudiante de Lingüística y Literatura. Fan del anime desde mi más remota infancia, veo en el anime y en el manga un gran potencial narrativo que merece reconocimiento, por lo que me apoyaré en mis estudios para defenderlo. Cuando me aburro de leer, es posible que me encuentres leyendo otra cosa y una que otra vez escribiendo. Mis gustos son variados en todos los aspectos y soy una persona bastante sencilla, por lo que no me molesta darle una oportunidad a las cosas. Me gusta procrastinar, tomar siestas, ver animes, películas y suspirar por mis waifus y husbandos. ¡Un gusto escribir para ustedes!

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